Martes.
domingo, 27 de septiembre de 2020
Aniversario
lunes, 21 de septiembre de 2020
Parónimos
Viernes.
20:30
A principios del siglo XX, el
publicista francés Auguste Derrière se convirtió en el maestro de lo absurdo.
Fue gracias a su particular concepción del eslogan, de cuyos divertidos juegos
de palabras que provocaban la risa floja del personal hizo su sello inconfundible.
Sin embargo, con el paso de los años cayó, de forma inexplicable, en el olvido.
En esa cueva inhóspita permaneció hasta que un grupo de publicistas decidió
rescatarlo hace algún tiempo. A modo de merecido y necesario homenaje, estos
profesionales elaboraron una serie de falsos anuncios humorísticos basados en
el estilo Derrière y los plasmaron en sendas placas decorativas. Una de ellas
recorrió océanos de tiempo pasando desapercibida ante decenas de ojos hasta
llegar hoy a mis manos en el piso de Toledo al que acaba de mudarse Marta por
trabajo. Sobre un fondo verde esmeralda, un campesino porta una carretilla con
gigantescas mazorcas de maíz que emiten una alegre melodía. "Pour vos
repas musicaux, préferez plutôt le maïs Davis". Quien no pille el uso de
la paronomasia es que no ha hecho de madrugada el viaje de regreso de una boda
en un coche semiautomático sin poder pasar de primera y escuchando Radio 3.
Sábado.
12:42
Ronald Koeman ha comunicado a
Riqui Puig que no cuenta con él en la primera plantilla del FC Barcelona esta
temporada. La noticia ha causado cierta sorpresa, acaso indignación en algún
que otro parroquiano, pero no precisamente porque el jugador haya deslumbrado,
más allá de escasos destellos esperanzadores, cuando ha tenido oportunidades.
Si se analiza el asunto fríamente, el motivo de la indignación o esa clase de
tristeza es que se desvanece la posibilidad de que la búsqueda del ansiado
heredero de Xavi Hernández haya concluido. Sus nombres no son parónimos, pero
sí se asemejan en su estilo de juego y hasta en su morfología. Canteranos,
catalanes, menuditos, dinámicos, amigos del pase en corto y gurús de la
solidaridad en el campo. Ver o esforzarse en ver en Puig al delfín de Hernández
era comprensible, no culpo al culé por ello puesto que la simple idea
emocionaba incluso al blaugrana profano, más aún en época de vacas flacas. Pero
las ansias por cubrir el trono vacío han ocultado durante estos años una
realidad quizá no tan cruda como cabe pensar al principio: Riqui no da la talla.
Al menos, no todavía. Y en cualquier caso, si llegara a conseguirlo, su
cadencia futbolística no será la misma que la de Xavi, del mismo modo que
Auguste Derrière sólo hubo uno y que no existe melodía comparable al 'So what'
una tarde de silencio, cafeína y celaje.
sábado, 8 de agosto de 2020
Veintiséis años
Martes.
20:34
Hoy tenemos suplemento especial de verano. Es
la peor tarde de toda la semana. La redacción es un caos y necesito aire
fresco, aunque lo de fresco en Jaén, en agosto, sea un decir. Salgo a la puerta
a orear la cabeza, como tantas otras veces desde que entré a currar en el
periódico hace ya un año y pico. Poco después empecé este diario que no es
diario -no sé de qué otra forma llamarlo-. También para orear la cabeza. Aquí
mismo, a la entrada de la redacción, escribí el segundo 'capítulo' -el primero
con vocación de formar parte de un todo-. Echo un vistazo alrededor: nada ha
cambiado desde entonces. El concurrido asfalto, la escasez humana, la fachada
del hospital, el amplio silencio. De repente siento nostalgia y cierta pena.
Exceptuando menudencias, yo también soy prácticamente la misma persona que era
entonces. Con las mismas aspiraciones, los mismos sueños. "¿Qué has hecho
para tener esos sueños más cerca, Manu Ibáñez, redactor de Provincia del
Periódico J? ¿Qué cojones has hecho?", me reprocha el yo de 2019. Para
responderme recurro al método socrático. "¿Sabes tú cuáles son esas
aspiraciones, Manu Ibáñez del año pasado, también redactor de Provincia del
Periódico J? ¿Lo supiste en algún momento?" Y el Manu Ibáñez del año
pasado, también redactor de Provincia del Periódico J, guarda silencio. Me
recuerdo que me han publicado tres artículos en dos webs y que eso me puso
contento en su momento. Me digo que he sacado temas importantes en el
periódico. No está mal el de mañana: 'El coche robado en Torrequebradilla que
apareció en Jaén con un muerto'. "¿Importantes para quién?" El
contraataque del redactor de Provincia del Periódico J de 2019 es kloppista.
Ahora decido no responder. No quiero hablar más por hoy. Este año ha sido
demasiado largo.
Viernes.
13:18
Esta tarde entrevisto a 'El
Brujo'. No me he dado cuenta hasta hoy, pero es algo que llevaba esperando
desde... ¿desde cuándo? Siendo muy pequeño, me llevaron a una actuación suya en
mi pueblo, que es también el de su infancia. Pensaron que me iba a quedar
dormido. Normal, con tan pocos añitos. Sin embargo, aguanté hasta el final
ojiplático. Es lo que me cuentan, claro, aunque de aquello retengo algunas
imágenes, entre otras, la de su improvisación fuera de escenario, cuando el
público se retiraba, ya por la Plaza de la Cruz. Su nombre oficial es otro,
pero no lo recuerdo. El de la plaza, digo. Como estoy delante del ordenador,
consulto la hemeroteca. Palabras clave: RAFAEL ÁLVAREZ; fechas: de enero del 90
a diciembre del 95, cuando yo no era ni demasiado chico ni demasiado grande.
Aparecen muchos resultados. 'El Brujo' representó 'El Lazarillo' en
Torredonjimeno en el 90 y 'La sombra del Tenorio' en el 94. Esta última obra
tuvo que ser la que yo vi. Veintiséis años desde ese día hasta la entrevista de
hoy. Veintiséis años esperando algo sin ser consciente de ello. Veintiséis años
que se han pasado de golpe.
miércoles, 29 de julio de 2020
Piterpanes
Jueves.
10:39
El
Periódico J es un barco viejo que se mantiene a flote a duras penas.
Prácticamente lo único que le ayuda a continuar navegando es la resonancia de
tiempos pretéritos y mejores, cuando surcaba las aguas imponente y todo niño
enamorado del mar soñaba con ser grumete en sus filas. Hoy sigue un rumbo lento
e incierto supeditado a las múltiples veleidades del Capitán Garfio. No se
trata este del esbelto y ominoso personaje de la factoría Disney, sino, más
bien, del decadente, irascible e histriónico cacique al que interpreta Dustin
Hoffman en 'Hook' (1991), un sátrapa de ego ciclópeo afectado por el síndrome
Norma Desmond que dirige el cotarro a golpe de látigo y que somete a su
tripulación a una serie de caprichos que convierten la agogé espartana en el
corro de la patata. Hasta comparte con esta caricatura hollywoodiense el arqueo
de cejas a lo media luna, aunque Hoffman, por lo menos, hace gracia.
Igual que el personaje original de J. M.
Barrie, el Capitán Garfio del Periódico J agota los días a ramalazos obsesivos,
si bien cambiando la espada por la pluma, que, ya se sabe, es más poderosa. El
tipo esgrime la palabra con cuestionable destreza, pero sin vacilaciones, con
el único objetivo de alimentar su vanidad y la de su troupe, y en la despótica
tarea embiste -o lo intenta- contra quien no le baila el agua. No siempre
acierta, pero la ausencia de duda en el ataque disfraza de éxito el fracaso.
12:10
Tengo empezados tres relatos o cuatro, pero no
sé cuándo voy a terminarlos. Ni siquiera si los terminaré. A veces me acuerdo
de que están ahí, secándose igual que un bacalao en un patio de luz lleno de
colillas, mugre y excrementos aviares, y vuelvo a uno de ellos para darle un
picotazo. Releo lo que tengo escrito y creía consolidado, pongo este adjetivo
detrás de su sustantivo en vez de delante, sustituyo esta coma por un punto y
seguido, añado otro parrafito, lo sobo hasta de nuevo creerlo consolidado y lo
dejo todo reposando de nuevo. Días después hago lo propio con otro de los tres
o cuatro, luego quizás vuelvo al primero y dos semanas más tarde cojo el
cuarto, pero me apiado del tercero y también le echo un vistazo. Pero llega un
punto en el que es imposible seguir aparcando otras obligaciones y me veo
obligado a olvidarme de mis relatos y a aplazar sine die la tarea de corrección.
18:06
Admiro en extremo a aquellos escritores de
antes que publicaban en aquellos periódicos de antes los relatos por entregas
de antes. Cada semana, una narración nueva o la resolución de la primera parte
publicada varios días atrás. Ayer descubrí, por pura casualidad, que cierto
narrador lagártico fue, hace treinta años, uno de ellos y que publicaba en el
Periódico J. Aprovechando que, de momento, puedo, he rescatado de la hemeroteca
virtual varios de sus relatos noventeros, cuya prosa mordaz y joputesca te
sume, a ritmo de galope, en un submundo biliar, hiperbólico y desternillante.
No puedo pronunciar, empero, el nombre del autor, no vaya a ser que vengan
represalias del Capitán Garfio. Mucho cariño, según he leído y me han contado,
no se tienen. Como Garfio, hay quienes usan la palabra para regalar oídos y
alimentar egos -tanto el propio como ajenos- en vez de para combatirlos. Por
suerte, aún quedan piterpanes y robinjudes del verbo.
miércoles, 15 de julio de 2020
Leo poco
Sábado.
miércoles, 8 de julio de 2020
Jaén arde
Miércoles.
10:48
Jaén arde. Lleva ardiendo un día entero y no hay manera ni
de combatir el fuego ni de hallar consuelo. Sirva como ejemplo de esto último
una cruel jugada del destino: hoy, tras haber pasado la noche haciendo la
cucharita con Hefesto, me he sentado frente al televisor y Netflix me ha
ofrecido la escena de Terminator II en la que Sarah Connor muere abrasada tras
una explosión nuclear y las llamas se ceban con un parque angelino mientras se
ejecuta la sentencia del Juicio Final decretado por Skynet. Salgo ahora a la
calle y una bofetada de ventolera cáustica me empuja a la blasfemia: "Su
puta madre a caballo". Trato de demostrar más estoicismo que Andy Dufresne
en Shawshank, pero pronto reniego de la parte que de machiberismo me corresponde.
El pantalón corto ayuda, claro, y he de aprovechar, en este sentido, la mañana,
porque en la redacción estoy obligado al recato, lo cual huelga señalar que es
del todo injusto. Quizás mis pantorrillas no sean las de Muñoz Escassi, pero sí
lo suficientemente soportables a la vista como para no merecerse esta tortura
en plena canícula. Quienes sí deberían sufrirla son los que defienden esa
concepción casposa del aliño personal. Por el poder que me otorga San Clemente,
yo os condeno a cumplir un millón de cadenas perpetuas consecutivas, una por
cada una de vuestras víctimas. Que se cumpla.
sábado, 27 de junio de 2020
Fui yo, en efecto
Sábado.
13:06
Hoy, feria pandémica con los amigos. Será un día largo,
según las previsiones. La covid lo condiciona casi todo, sí, pero hay cosas que
no cambian. Que los días de feria sean largos es una de ellas.
La vida
son momentos, que diría aquel, pero, sobre todo, momentos inexplicables. Por
ejemplo, cierta noche en el apacible paraje de Las Quebradas, P. C. afirmó con
rotundidad, roncola mediante, que Diego Tristán formaba parte, junto a Fonsi
Nieto y J. A. H., del trío de los mejores conductores de todo el territorio español.
Nadie, ni siquiera el propio P. C., supo encontrar sentido entonces a aquello
ni nadie sabrá encontrárselo jamás, pero el caso es que la frase permanece
todavía, indeleble, en un hueco de la memoria de todos cuantos estuvimos allí.
El mero cumplimiento de las reglas, la mera cotidianidad y, en definitiva, todo
lo meramente 'explicable' son presa fácil del olvido. Por ello, a menudo es
necesario poner en cuestión lo consabido y entregarse a la locura para no
acabar siendo un donnadie, y no me refiero a entregarse conscientemente, sino a
dejarse secuestrar y desnudarse, perderse uno de sí mismo, confiar en el camino
que le hará tomar el instinto puro antes de encontrar de nuevo la cordura y no
poder dar porqués acerca de lo ocurrido. Eso es lo que le pasó a P. C. aquel
día de agosto de un año cualquiera, también lo que nos pasará hoy a nosotros en
este mediodía de feria en el pueblo y lo que le pasaba, precisamente, a Diego
Tristán cuando era futbolista del Dépor de Irureta: aún hoy no están claras las
circunstancias exactas que habían de darse, pero, casi siempre que controlaba
la bola, le abandonaba la consciencia y alcanzaba de forma repentina un éxtasis
creativo -similar al del Johnny Carter de Cortázar- que le convertía en el rey
del trile sobre el césped. Mientras su cerebro volaba, sus piernas se movían
libres de prejuicios con el balón cosido a la diestra hasta depositarlo con
maestría en la red rival. Un segundo después, Tristán regresaba a su cuerpo, y
de lo inmediatamente acontecido no recordaba nada salvo la certeza de haberlo disfrutado
al máximo, al igual que nosotros disfrutaremos de todo lo que ocurrirá durante
este mediodía, este frenético mediodía de feria. Y también tal y como haremos
mañana cuando nos pidan explicaciones sobre el día anterior, si al exariete del
Dépor le hubieran pedido que contara cómo había ejecutado cierto detalle
técnico antes de batir al meta rival en su último partido, habría dicho sin
vacilar: "No tengo ni idea de lo que me habla, pero fui yo, en
efecto".






