Miércoles.
viernes, 24 de enero de 2020
Hablo con Dios
Pasión
Viernes.
martes, 21 de enero de 2020
Lo extraño
Lunes.
domingo, 5 de enero de 2020
Aún no sé cuál es mi estilo
Sábado.
21:23
A veces
pienso que dedicarme al periodismo está degradando mi forma de escribir, pero
no tardo en concluir que exagero. No obstante, sí que estoy convencido de que,
como mínimo, me está alejando del que yo considero que, en este huracán de
indefinición en el que vivo atrapado, ha sido mi mejor estilo. Redactar
noticias todos los días hace que me resulte imposible olvidar al instante los
mecanismos del registro puramente informativo cuando tengo un hueco exiguo para
pasarme a la narrativa. Por ello, al final, como ni puedo escribir como quiero
en el periódico, ni quiero escribir como en el periódico fuera de la redacción,
siempre acaban invadiéndome la frustración, el enfado y acaso también la
tristeza. Se preguntará al respecto algún cebollino: ¿no es posible
desprenderse del estilo informativo, como si se tratara de un mono de trabajo,
y, acto seguido, enfundarse el literario, ya planchado y listo para lucirse, y
viceversa? Claro que no, la hostia, claro que no, y quien piense que sí es un
borrico, amén de un ignorante de cuidado. Para que escribir, se persiga el
objetivo que se persiga, no se convierta en un ejercicio impersonal e insulso
-y el texto resultante carezca, por tanto, de lo que Caballero Bonald vino a
llamar "base estilística solvente"-, uno ha de sumergirse en la tarea
hasta el fondo, acostumbrarse al ritmo de las aguas y acabar dominándolas, algo
que, lejos de ser moco de pavo, es harto complicado, más aún si se viene de
otro mar completamente distinto. La consecuencia de nadar a contracorriente es,
por supuesto, el naufragio; la de hacerlo sin haberse adaptado al cien por cien
al entorno, el estallido de la decepción, porque, aunque se conseguirá llegar,
seguro, a una plácida orilla, esta será otra algo diferente a la que se
pretendía alcanzar cuando comenzó el enfrentamiento contra la hoja en blanco.
"Saqueo mi vida. Ahí la tienen. ¿Para qué la quieren? Yo, a veces, la
prendería fuego", dice Leila Guerriero. En muchas ocasiones deseo hacer
eso con mi estilo. Saquearlo. Quemarlo. Lijarlo hasta dejarlo totalmente raso
para, luego, reconstruirlo, tallarlo. Jodida Guerriero. Como a Jabois, a ella
también tendrían que enchironarla. De nuevo os acuso de incitación a la lujuria
estilística.
martes, 31 de diciembre de 2019
Last night
Martes.
21:48
Analizar la fiesta de nochevieja es utilísimo
para conocer la etiología del borreguismo. Se celebra porque se celebra, y
punto. “-¿Por qué la celebras tú?” / “-Porque se celebra, porque es nochevieja,
porque se acaba el año” -dicho así, con cara de perro pachón. Y punto. "Porque
se acaba el año". He ahí un argumento aplastante. Se acaba, sí, ¿y qué?
También se acabaron febrero, junio y octubre, pero no montamos una fiesta en
esos casos. Mañana seguirá todo en el mismo sitio en el que lo dejarás hoy. No
se terminará nada ni empezará nada nuevo, exceptuando tu suscripción a Netflix
y Spotify. El paso de un año a otro no supone más que un cambio de dígito, y
por eso nochevieja es una fiesta inútil que, además, atenta contra el instinto
de supervivencia en su sentido más básico. Estamos empeñados en subsistir a
diario, pero aprovechamos, sin embargo, el 31 de diciembre para forzar una
despedida del todo vacía. Y digo bien: nosotros. Porque yo, igual que tú, soy
un borrego y, además, el mayor hipócrita sobre la faz del planeta. Yo, igual
que tú, también me he despertado con taquicardia por la presión de tener que
escribir un final a la altura de las circunstancias y la necesidad de dejar
secos todos los bares y cafepabs de este mi querido e insigne pueblo. Por
supuesto, he sido débil y he hecho lo que se esperaba de mí -qué menos-, de
modo que, seguramente, lo que me mueve a hablar ahora es un ataque de ira
jupiterina. Heme aquí, tumbado como un bon vivant en horas bajas tras haber
estado regalando el gaznate durante ocho horas para, en quince minutos,
levantarme con las pilas recargadas y dispuesto a ver amanecer subido a una
farola. Y ello a pesar de que no creo en esto. Las emociones no pueden cercarse
en 365 días, de modo que no te deseo todo lo mejor, acompañado de un sinfín de
manidos etcéteras, sólo para 2020, sino para siempre. Feliz año, por tanto, se
queda corto; será mejor decir feliz vida.
miércoles, 18 de diciembre de 2019
El remate
Miércoles.
00:51
José Ángel Valente me ordena cantar "como
un pájaro ciego en este día indescifrable de perdón", pero la voz no brota
de mi garganta lacerada. Es culpa, quizás, del viento decembrino, que se cuela
por la boca como una navaja, pero lo descarto: resulta que la metástasis se
extiende al plano escrito. Sé que tengo algo que contar, y el concepto se
dibuja meridianamente en mi cabeza, pero es despegar los labios o enfrentarme a
la hoja en blanco y convertirse la idea en una sombra. Creo que antes no tenía
ese problema, o quizás sí, pero lo resolvía con más facilidad. ¿La clave del
cambio? La desconozco. Puede que ahora sea más paciente, puede que menos
conformista.
1:15
Como Gil de Biedma, "me avergüenzo de los
palos que no me han dado". También me alegro de los que sí. Deberían haber
sido más, ojalá hubieran sido más. Uno necesita siempre que le digan lo malo
que es haciendo lo que más le gusta. Sólo así no decaerá el afán por demostrar
lo contrario.
1:42
Estoy escribiendo sin saber adónde voy a
llegar. Lanzo una primera palabra, ligeramente repaso mi entorno, lanzo una
segunda y trato de enlazar ambas. Pienso que algo así es lo que hace Vinicius
sobre el césped. Él se empeña en fintar una vez y otra sin tener antes claro
que ello debe servir para algo. Esto que escribo, ¿para qué sirve si no lo
remato en condiciones?
20:52
Acaba la primera parte del Clásico en el Camp
Nou. Sin goles. El Madrid de Zizou tampoco tiene remate, aunque sí que teje los
prolegómenos con sentido. Es como la prosa campanuda. La poesía de la
experiencia, por su parte, se parece algo al mourinhismo: por un lado, el
estilo de ambos genera un intenso debate en torno a la belleza; por otro, no
han sabido decir adiós cuando debían. La narrativa de Jorge Luis Borges, ah, la
narrativa de Borges, es el maldito Barça de Pep.
21:03
Mostrarme optimista durante un Clásico nunca me
ha dado buen resultado. I shall kill no albatross.
21:37
Veo Árboles Retorcidos.
22:16
Empate a cero. Ganar como sea, pero ganar, o tratar de hacerlo de forma genuina y arriesgarte a quedarte en el camino. Ni este partido ni este texto ayudarán a sacar conclusiones sobre ello.





